Muchas señales me han quedado a partir de las pasadas elecciones en los Estados Unidos. Una de ellas es que probablemente nada volverá a ser como antes, por mucho que Trump repita “Make America Great Again”, la verdad es que difícilmente habrá un “de nuevo” (again).
En el estudio y planeación de lo que debe ser el transporte público de una ciudad, es decir, en el ‘ideal’ que debiera ser el servicio que se brinda a los pasajeros por el dinero que pagan por su boleto y el cual es caro, a pesar de lo que digan los dueños de las líneas, mejor conocidos como ‘Concesionarios’, debiera considerarse a fondo el tema del servicio en temporada de lluvias, o peor, en temporada de frío y con lluvias.
Del 18 al 21 de noviembre de 2011 -un año trágico para el mundo-, comenzó en nuestro País el famosito "Buen Fin", (el fin de semana más barato del año"), un día después del Aniversario de nuestra Revolución Mexicana, copia más bien barata del "Black Friday" de Estados Unidos, que dio comienzo a principios de los años sesenta del siglo pasado en Filadelfia y que se realiza un día después del día de "Acción de Gracias" en USA, y que se hizo popular más o menos a mediados de 1975 en aquella norteña nación…
"El Buen Fin"…
Usted quizá no lo sepa, pero a la gran mayoría de los comercios "se les queda material" de la temporada anterior, (la moda cambia, se inventan otros logos, salen otras playeritas corrientitas y demás etcéteras), material al cual se les llaman "mulas": "Hay que sacar las mulas del año pasado", parece ser la finalidad de toda barata que se respete…
Y en el Buen Fin las "mulas" salen coceando, a trompicones y por docenas, hasta que el inocente comprador, ya en casa, comprueba las etiquetas de letra muy pequeñita y se percata de que las mulitas han caducado hace bastante ratito y que tampoco le dio tiempo de leer las etiquetas -en letra más chiquitina- en que le explican el asunto de "tres meses sin intereses… pero"… Y allí comienzan las demandas y las broncas. Ni modo.
Aunque usted no lo crea, también soy "ama de casa" y he descubierto, a base de tortazos y broncas, que los mejores días para la compra son "a media semana" y muy, muy temprano: los polis, las empleadas y los barrenderos de mi supermercado favorito me saludan muy afables cuando llego diez minutos después de abierto el local: no hay gente, no hay colas, todo está fresco, los empleados aún están de buen humor y, sobre todo, encuentro donde dejar mi auto en lugar accesible "para la tercera edad", a un pasito de la entrada.
Por mi desgracia, este año precisaba ir a cierto comercio en busca de algún medicamento que sólo logro encontrar en tal sitio: no había carritos. No había donde dejar el auto. Aunque llegué temprano, la cola en las cajas era tantito muchito larga… Esperé pacientemente que los empleados llevaran algún carrito, pero fue imposible. Pesqué uno de los carritos "de compra grande", de esos en que miré asombrada a familias enteras llevando dos teles, toneladas de pasteles, papel de baño para todo el año, los pomos del señor y lo juguetes de Reyes y, es claro, las almohadas de Navidad que sólo en usan en Navidad y se despintan a la primera lavada…
Salí con el carrito gigante, donde sólo había una bolsita de la farmacia. Los chavos de la caja me vieron tantito feo. No me importó…
Huí, alegremente… No me gustan los "buenos fines" ni sus engaños…
Pero llegando a casa, en la soledad y el silencio de mi pequeño estudio, no pude evitar reírme de mi aventura matutina.
Buen fin…
Verán ustedes, descubrí que el buen fin fue el día en que se fue aquel señor a su ranchito de "La Chingada", bien puesto el nombre. Algo sabrá de él mismo… El buen fin será este fin de mes, pero dejé de reírme cuando pensé que, acaso, para México y para Veracruz, no será "un buen fin", sino un "pésimo comienzo"…
Y ni modo: seis malvados años de angustias existenciales, constitucionales, jurídicas, y otros etcéteras que aprendí, bien, en la Escuela… Carajo…
Adriana Balmori A. El Gral. Felipe Ángeles, el filósofo de la Revolución, el humanista de la Revolución es un gran desconocido para la mayoría de los mexicanos, al que, al fin, le han sido reconocidos sus méritos al dar su nombre a la renovada terminal aérea de Santa Lucía.
En su primer discurso como Presidente Electo, Donald Trump presume los miles de kilómetros del "muro" que levantó en la frontera con México, habla, con sonrisa burlona, del "expresidente de México" y, al convertirse en el Presidente número 47 en la Historia de los Estados Unidos, muchas preguntas suscita el arrollador triunfo sobre Kamala Harris.
Tiene 78 años. Ya no se ve tan "guapo" como le gusta aparecer. Ha sido el primer Presidente que tiene un expediente jurídico tantito abultado, que incluye prácticas ilegales, acoso sexual y otras maravillas y, de hecho, es la primera persona que llega a la Presidencia de USA que ha sido condenada penalmente por el sistema judicial de su País.
Misterios de la política, de los cuales por aquí nos han tocado algunos, de los cuales estamos, todos, sufriendo las consecuencias…
¿Cómo logro este personaje el voto popular que no había logrado en su primer ejercicio presidencial y en sus otras frustradas campañas? ¿Cómo llega tan oscuro y medianito personaje a la Presidencia del -todavía-, país más poderoso del mundo?...
No sólo en México tenemos "ciegos ciudadanos". En nuestro vecino del norte, también los hay. Los gritos de apoyo y las porras me recuerdan, mucho, los gritos y las porras para los dos últimos personajes que han asumido el Poder Ejecutivo de los Estados Unidos Méxicanos, México, nuestro País, el cual, como "República Democrática y con Tres Poderes", nos está pareciendo "una especie en peligro de extinción" sin que, hasta este momento, hayamos, usted y yo, encontrado un auténtico líder, como aquellos que existieron -en casi todos los partidos-, dos de los cuales fueron asesinados por representar un auténtico peligro de liderazco…
Noto, en lo votantes norteamericanos, un toque de misoginia -el rechazo al valor de las mujeres- y un tantito de racismo cada vez más notable…
Eso se nota.
El muro en la frontera crecerá. La "guerra contra el narco" seguirá siendo uno de los probables objetivos de Trump y su sonrisa de suficiencia: "El estado soy yo", parece decir, como los reyezuelos de la Historia Contemporánea.
Conociendo su larguísima historia -como empresario y político", la llegada de Donald Trump es para asustar a cualquiera: también en nuestro vecino "se cuecen habas" y no serán dulces.
Habrá que esperar la ratificación de las propuestas que lo hicieron ganar la Presidencia de los Estados Unidos de Norteamérica.
Y a México no le irá nada bien.
Nuestra señora Presidente, ahora, tendrá dos patrones….
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