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Por Mónica Mendoza Madrigal
Dijimos del 2 de Junio que sería la elección más grande de la historia y hoy –una semana y un día después– la resaca sigue sabiendo muy amarga.
Con una participación total del 61 por ciento, esta nada despreciable cifra no llegó a la estimación esperada por muy distintos factores, todos ellos importantes: un alto número de personas indecisas que de última hora prefirieron no ejercer su sufragio, hasta personas que se retiraron de las filas por la larga demora en la instalación de muchas casillas que comenzaron a recibir votos hasta dos horas después de lo indicado, generando una pérdida de votantes no estimada aún.




