
De la Redacción
La reciente aprobación de la ley que impulsa la inversión en infraestructura estratégica ha despertado dudas entre millones de trabajadores mexicanos sobre el futuro de sus ahorros para el retiro administrados por las Afores.
Aunque el tema ha generado preocupación y cierta desinformación, autoridades, especialistas y organismos del sector coinciden en que no existe un riesgo inmediato ni un cambio radical en las reglas del sistema.
La nueva legislación busca atraer recursos para financiar proyectos de carreteras, energía, transporte y desarrollo urbano mediante esquemas mixtos de inversión. En este contexto, las Afores pueden participar como inversionistas, pero siempre bajo lineamientos estrictos y sin que se les obligue a destinar fondos a proyectos específicos.
Guillermo Zamarripa, presidente de la Asociación Mexicana de Afores (Amafore), aclaró que las Afores sí incrementarán su inversión en infraestructura, pero dentro de los límites ya existentes y sin alcanzar el 30% de los recursos totales, ni bajo ninguna forma de “expropiación”.
“El ahorro para el retiro de los trabajadores mexicanos está protegido. La nueva ley no modifica los principios ni habilita el uso discrecional de los ahorros. Lo que sí hace es crear el marco jurídico para que proyectos de infraestructura productiva puedan estructurarse bajo reglas claras”, explicó.
Zamarripa recordó que desde octubre de 2024 la Comisión Nacional del Sistema de Ahorro para el Retiro (Consar) ya había actualizado el régimen de inversión, permitiendo hasta el 30% en instrumentos estructurados según la Siefore. “Este techo regulatorio ya existía. La nueva ley no lo modifica, no lo amplía ni lo hace obligatorio”, enfatizó.
Por su parte, el Instituto Mexicano de Contadores Públicos (IMCP) consideró que no es negativo que las Afores inviertan más en infraestructura, siempre y cuando se garantice el retorno de la inversión y se mantenga la seguridad de los recursos.
“El tema de la revisión que se hace para que se autoricen estas inversiones lleva mucha vigilancia, no nada más de la parte gubernamental, sino también del sector obrero”, señaló el organismo.
En resumen, el dinero de cada trabajador sigue resguardado en su cuenta individual. Las Afores continúan operando bajo estrictos criterios de seguridad, rentabilidad y supervisión, y cualquier inversión en infraestructura deberá cumplir con los mismos estándares de prudencia que se han aplicado durante los últimos 29 años.