
De la Redacción
La operación militar que culminó con la muerte de Nemesio Oseguera Cervantes, alias “El Mencho”, en Tapalpa, Jalisco, dejó al descubierto el interior de una cabaña de dos pisos en el fraccionamiento Tapalpa Country Club, donde se ocultaba el líder del Cártel Jalisco Nueva Generación.
El inmueble presentaba una puerta forzada tras el ingreso de las fuerzas federales. En su interior se encontraron habitaciones desordenadas con ropa, perfumes de diversas marcas y artículos de higiene personal que indicaban ocupación reciente. La cocina y el comedor contenían grandes cantidades de fruta, verduras y un refrigerador repleto de carne y pescado.
Entre los objetos hallados destacaron medicamentos como Tationil Plus, utilizado como terapia complementaria para insuficiencia renal, lo que apunta a las condiciones médicas que enfrentaba Oseguera en sus últimos días.
La cabaña contaba con cuatro habitaciones y en una de las principales se localizó un altar dedicado a la Virgen de Guadalupe, San Judas Tadeo y San Chárbel. Junto al altar había una carta fechada en enero de 2026 con el Salmo 91 reproducido íntegramente, texto que invoca protección ante la desgracia y las dificultades. También se encontraron un libro de oración de Santa Rita de Casia dirigido al “compadrito” y un escapulario del Sagrado Corazón de Jesús, elementos que reflejan la dimensión espiritual que mantenía en su refugio.
La persecución continuó hacia zonas como Alta Gracia y Rancho El Pinto, donde se produjo el enfrentamiento definitivo con sicarios. El despliegue incluyó disparos de distintos calibres y el uso de un helicóptero.
Al día siguiente, el centro de Tapalpa amaneció con calles vacías y negocios cerrados. Algunos intentaron reanudar actividades, pero el temor a nuevos episodios de violencia persiste.
El operativo desató una ola de agresiones en al menos 20 estados, con bloqueos carreteros, quema de vehículos y ataques a establecimientos. En la carretera Yurécuaro-La Piedad se incendiaron al menos cinco tráileres, dejando varados a transportistas, comerciantes y turistas. En algunos puntos, grupos armados amenazaron directamente a quienes intentaban continuar su trayecto.
Más de 10 bloqueos afectaron las principales vías que conectan Jalisco, Michoacán y Guanajuato. Algunos seguían ardiendo horas después, mientras automovilistas y pasajeros buscaban refugio en poblados cercanos.
La presencia de convoyes militares y de la Fiscalía General se intensificó en la región, con especial atención en Sahuayo para reforzar la vigilancia y contener nuevos brotes de violencia.
Los esfuerzos por liberar las vialidades continúan, aunque la percepción de inseguridad se mantiene elevada en la zona.