De la Redacción
El Ejército mexicano confiscó 28,159 armas ilegales durante el sexenio del presidente Andrés Manuel López Obrador, según datos oficiales obtenidos por EFE a través de la Ley de Transparencia.
Aunque esta cifra es significativa, se queda corta ante las más de 200,000 armas que ingresan ilegalmente cada año desde Estados Unidos, como alertan diversas fuentes.
El Gobierno mexicano ha señalado que las armas incautadas podrían equipar a todas las Fuerzas Armadas de El Salvador, pero el número palidece frente al volumen anual que cruza la frontera norte. Según Carlos Pérez Ricart, investigador consultado por EFE, “diariamente unas 600 armas ingresan ilegalmente a México desde Estados Unidos”, debido a la disparidad entre el mercado de armas altamente regulado en México y el acceso casi irrestricto en Estados Unidos.
Entre las armas confiscadas se encuentran ametralladoras, subametralladoras, fusiles, escopetas, lanzacohetes y pistolas ametralladoras, todas utilizadas por los cárteles de la droga en regiones de alta violencia. Los estados con mayor número de aseguramientos incluyen Tamaulipas, Sonora, Michoacán, Baja California, Guerrero, Guanajuato, Jalisco, Zacatecas, Sinaloa y Chihuahua.
A lo largo del sexenio, el número de armas aseguradas osciló entre 3,000 y 6,000 por año. Por ejemplo, en 2022, se alcanzó un pico de 5,749 confiscaciones, mientras que en 2021, las cifras disminuyeron a 3,882.
El gobierno de López Obrador ha sido uno de los más violentos en la historia reciente de México, con casi 160,000 homicidios registrados oficialmente por el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP). Sin embargo, el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) eleva esa cifra a más de 190,000.
En su último informe de gobierno, López Obrador reportó 52,939 armas confiscadas, una discrepancia con las cifras obtenidas por EFE, que podrían estar relacionadas con diferentes metodologías de registro.
El informe más reciente de la Administración de Control de Drogas de Estados Unidos (DEA) identifica a nueve principales cárteles operando en México, incluidos el Cártel de Sinaloa, Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), Los Zetas y el Cártel del Golfo. Estas organizaciones no solo trafican drogas, sino también armas, exacerbando la violencia en el país.
El fenómeno del tráfico de armas se ve agravado por el desmantelamiento en 2019 del Tratado de Fuerzas Nucleares de Alcance Intermedio entre Estados Unidos y Rusia, lo que ha generado una nueva carrera armamentista global. México, sin embargo, enfrenta un desafío interno más inmediato: detener el flujo de armas ilegales que alimentan el crimen organizado y la violencia.
Las cifras demuestran que, aunque los esfuerzos por confiscar armas han sido significativos, el volumen de tráfico ilegal desde el extranjero sigue superando cualquier intento por controlar la situación. Sin una cooperación internacional efectiva, especialmente con Estados Unidos, este problema continuará siendo una amenaza persistente para la seguridad del país.
Con información de EFE