De la Redacción
Aunque el presidente Donald Trump declaró el domingo que “no habrá más petróleo ni dinero para Cuba”, la administración estadounidense ha optado por mantener el flujo de combustible mexicano hacia la isla, según reveló CBS News citando al secretario de Energía, Chris Wright, y a otro alto funcionario de Washington.
La captura de Nicolás Maduro hace poco más de una semana cortó de golpe el principal suministro de petróleo que recibía Cuba desde Venezuela, dejando al gobierno de Miguel Díaz-Canel en una situación crítica para mantener operativas sus plantas eléctricas y su economía.
Desde ese momento, México se ha convertido en el proveedor clave de combustible para la isla. La presidenta Claudia Sheinbaum ha insistido en que los envíos no representan un incremento en la ayuda, sino que se enmarcan como “ayuda humanitaria” para evitar un colapso total.
Un funcionario estadounidense consultado por CBS News explicó que la Casa Blanca no busca provocar el derrumbe inmediato del régimen cubano, sino utilizar la presión económica como palanca para negociar un cambio profundo: que La Habana abandone su sistema comunista autoritario.
Trump, en su mensaje del domingo, instó a Cuba a llegar a “un acuerdo antes de que sea demasiado tarde”, sin precisar los términos que exigiría Washington. Aunque mencionó que existen “contactos” con el gobierno cubano, el presidente Díaz-Canel negó cualquier diálogo político y limitó las comunicaciones a temas técnicos migratorios.
El mismo funcionario estadounidense reconoció que un embargo total o un corte abrupto del petróleo agravaría la ya colapsada red eléctrica cubana. Además, señaló que el régimen, desesperado por liquidez, ha estado revendiendo parte del crudo venezolano recibido a China, tal como lo reportó previamente The New York Times.