
Ray García G.
Diario El Mundo
En un tema que sigue lacerando profundamente a miles de familias mexicanas, el sacerdote y defensor de los derechos humanos, Alejandro Solalinde, ofreció una lectura optimista pero crítica sobre el fenómeno de las desapariciones en México. En sus declaraciones, el también fundador del albergue Hermanos en el Camino aseguró que, a diferencia de sexenios anteriores, actualmente “no existe un gobierno victimario”, aunque reconoció que el problema persiste y urge de una mayor coordinación entre autoridades y colectivos.
“Lo peor ya pasó, fue la época de Fidel Herrera, los Zetas, la Policía Federal. Hoy ya no hay un Estado que desaparezca personas”, afirmó Solalinde, al tiempo que hizo un llamado a las madres buscadoras y colectivos a generar sinergia con las instituciones.
A pesar de que organizaciones de búsqueda han manifestado su frustración por la lentitud en los procesos de identificación de restos, el sacerdote sostuvo que muchas de estas agrupaciones han sido “politizadas” por sectores opositores, lo que —consideró— ha entorpecido el trabajo conjunto con el gobierno actual.
“No soy de Morena ni de ningún partido, pero hay colectivos que han sido usados por la oposición, igual que el feminismo. Eso debe superarse. El Estado ya no es el enemigo a vencer”, subrayó.
En contraste con las críticas de revictimización hacia las madres buscadoras, Solalinde defendió que algunas reacciones de las autoridades se dan como mecanismo de defensa ante el uso político del tema. No obstante, insistió en que es momento de dejar atrás los prejuicios y generar una nueva etapa de colaboración efectiva.
“México no va a cambiar en uno, dos o tres sexenios. Hay que entender que cargamos con secuelas muy tristes del pasado. Pero sí podemos rescatar al país, si trabajamos unidos”, expresó.
Sobre la pregunta recurrente de por qué el Estado no ha asumido plenamente las tareas de búsqueda que hoy recaen en las madres, Solalinde reconoció que se trata de una deuda institucional, pero insistió en que el camino correcto es la articulación con sociedad civil.
“El gobierno sí lo está haciendo, pero a su manera. Tiene estructura, pero falta coordinación. Madrecitas, ustedes hacen un trabajo invaluable, pero no lo pueden hacer solas”, dijo, en tono fraterno.
Finalmente, el sacerdote atribuyó la raíz de la violencia y la deshumanización a una “grave falta de formación humanista” en el país. Afirmó que la educación y el fortalecimiento del tejido social son claves para combatir las causas profundas del fenómeno.
“Nos falta respeto, cariño, educación en valores. Pero México es un país enorme, con un gran pueblo. La esperanza está en ustedes, en nosotros, en la gente”, concluyó.
La visión de Solalinde, aunque polémica, abre el debate sobre la necesidad urgente de replantear las relaciones entre el gobierno y las víctimas en la lucha contra las desapariciones forzadas. Un llamado a sanar desde la unidad, y no desde la confrontación.