
Ray García G.
Diario El Mundo
En lo más alejado de la sierra de Zongolica, donde los caminos son estrechos, la comunicación escasa y las necesidades abundan, destaca una de las trayectorias más significativas de la educación indígena en Veracruz.
Ramón Tepole González, docente, activista y defensor incansable de la lengua náhuatl, ha consagrado más de tres décadas de su vida al fortalecimiento de la identidad cultural y lingüística de los pueblos originarios, así como a la lucha por los derechos del magisterio.
En el marco del Día del Maestro, su historia constituye no solo un reconocimiento, sino también una reflexión sobre la relevancia de los docentes indígenas en la transformación educativa del país.
Inicios en la montaña
Originario de Zongolica, Veracruz, Ramón Tepole egresó de la Universidad Pedagógica Veracruzana con la licenciatura en Educación Preescolar Indígena.
En 1990, inició su carrera docente en el jardín de niños “21 de Marzo”, en la comunidad de Quetzaltótotl, uno de los parajes más apartados del municipio, colindante con el estado de Puebla.
Recuerda que para llegar, debía caminar cuatro horas y media, dado que la zona carecía de caminos transitables para vehículos.
En esa comunidad, completamente náhuatl-hablante, impartía clases en la lengua materna, lo cual facilitaba una conexión profunda con sus estudiantes. Dormía y cocinaba en la propia escuela, como lo hacían los maestros rurales de antaño. Las condiciones eran precarias: sin agua potable, sin energía eléctrica y sin sistemas de drenaje. El agua debía acarrearse del río más cercano, a media hora de distancia.
Un accidente que marcó su vida
El 15 de mayo de 1993 (Día del Maestro), mientras se dirigía de regreso a la cabecera municipal, sufrió un accidente automovilístico al volcarse un camión carguero en el que viajaba.
El percance le provocó una fractura craneal y lo mantuvo hospitalizado en el estado de Puebla e incapacitado por mas de un mes.
Afortunadamente, logró recuperarse sin secuelas permanentes. Sin embargo, este suceso lo llevó a replantear su camino profesional.
La resistencia desde la palabra
A partir del año 2000, junto a un grupo de colegas, fundó el colectivo Xochitlahtolli —que en náhuatl significa “palabra florida”—, con el objetivo de desarrollar y promover el uso escrito del idioma náhuatl.
En una época sin redes sociales ni acceso digital, elaboraron y distribuyeron de forma artesanal una revista en lengua náhuatl, logrando publicar 17 ediciones.
Hoy en día, continúan su labor a través de plataformas digitales, difundiendo textos y videos breves en náhuatl y español.
Compromiso institucional y resistencia política
Además de su labor en el aula, Ramón Tepole ha desempeñado cargos institucionales relevantes. Fue director de Educación Indígena en los primeros años del gobierno de Cuitláhuac García Jiménez, desde donde intentó impulsar la inclusión del náhuatl en los libros de texto oficiales.
No obstante, enfrentó una serie de resistencias políticas y estructurales que impidieron concretar este proyecto.
“Cuando uno plantea la necesidad de trabajar con y para las lenguas originarias, incomoda. Lamentablemente, muchos docentes son asignados a escuelas indígenas sin hablar náhuatl, por razones políticas más que académicas”, señala con preocupación.
Durante su gestión fue el único director que organizó talleres dirigidos al fortalecimiento de las lenguas indígenas. Sin embargo, ante la falta de apoyo y la resistencia de ciertos sectores, fue despedido del cargo.
Formador de generaciones
Actualmente, Ramón Tepole continúa impartiendo clases en la escuela primaria “Niños Héroes de Chapultepec” en la localidad de Cotlaixco, donde ha cumplido 25 años de servicio. Asimismo, desde 1997, se desempeña como asesor en la Universidad Pedagógica Nacional, unidad 304 de Río Blanco, donde forma a estudiantes de las licenciaturas en Pedagogía y Educación Indígena.
Lucha sindical y conciencia crítica
Desde 1991 ha sido un actor activo en el movimiento sindical magisterial, como miembro de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE).
Ha participado en luchas históricas por la dignificación del trabajo docente, la defensa de la educación indígena, el rechazo a reformas regresivas como la de 2013, y más recientemente, por un sistema de jubilación justo.
Para Tepole, el magisterio posee una fuerza transformadora, pero también una dualidad: “Los maestros tienen en sus manos el poder de cambiar la realidad si así lo deciden. Pero también pueden convertirse en reproductores de un sistema conservador, si se les controla ideológicamente”.
Un legado en construcción
A sus 56 años, Ramón Tepole continúa trabajando en la elaboración de materiales en náhuatl, así como en la formación de nuevas generaciones de docentes comprometidos con la identidad y los derechos de los pueblos indígenas.
Su trayectoria es un ejemplo de perseverancia, convicción y amor por la lengua y la cultura que lo vio nacer.
Su voz —en náhuatl y en español— es testimonio vivo de que la educación puede y debe ser un acto de justicia.
En este Día del Maestro, su historia nos recuerda que enseñar, cuando se hace con compromiso, es también una forma de resistir.