
Ray García G.
Diario El Mundo
La comunidad "La Jarochita", en el municipio de Acultzingo, enfrenta una crisis de agua potable que ha puesto en jaque su bienestar. Los pobladores acusan a la empresa Ferrosur de ser la responsable directa de esta situación, argumentando que las excavaciones realizadas por la compañía han provocado la desaparición de los pocos pozos con los que contaban.
"Nos prometieron agua potable, pero solo nos dieron un garrafón de 45 pesos. Tenemos documentos donde se comprometieron a más, pero no han cumplido", denunciaron los habitantes, quienes prefieren permanecer en el anonimato tras el despliegue masivo de la Guardia Nacional y el Ejército en la zona.
Además de la falta de agua, los pobladores acusan a un grupo de individuos, supuestamente representantes de la comunidad, de haber negociado acuerdos con Ferrosur sin consultar a los afectados.
Indicaron que los contratos no beneficiaron a nadie porque la empresa trajo trabajadores de fuera y dejó a 139 familias sin empleo.
Durante ocho meses, aseguran, fueron sometidos a bloqueos que les impidieron el acceso a pipas de agua y víveres. "Nos agredieron, colocaron cables de acero y piedras para restringir el paso. Las autoridades locales, como la síndica Dora Guzmán y representantes de Gobernación, hicieron caso omiso", relataron.
Ante la falta de respuestas, los habitantes han solicitado la intervención de la gobernadora de Veracruz, Rocío Nahle, y de la presidenta Claudia Sheinbaum.
Mientras tanto, la comunidad sigue en estado de alerta, temiendo represalias tras el masivo operativo del martes, en el que más de 300 elementos de seguridad, con apoyo de vehículos antidisturbios y patrullas, irrumpieron en la zona para liberar las vías férreas.
Hasta el momento, ni Ferrosur ni las autoridades han emitido declaraciones al respecto.