
De la Redacción
Magdaleno Pérez Santes, un hombre de 41 años y miembro del colectivo de búsqueda María Herrera, perdió la vida tras ser presuntamente golpeado por policías municipales de Poza Rica, Veracruz.
Según relatos de sus familiares, Pérez Santes fue detenido el domingo por la tarde en dicha ciudad, aunque se desconoce el motivo de su arresto.
Horas después, fue liberado y regresó a su hogar en la comunidad de Tres Cruces, en Papantla, con visibles signos de violencia.
De acuerdo con el Consejo Estatal Ciudadano de Búsqueda de Veracruz, Pérez Santes habría sido agredido con un tubo por los agentes policiales mientras se encontraba bajo custodia. Además, le fueron sustraídos su teléfono celular y su cartera.
Al llegar a casa, el activista manifestó fuertes dolores en la espalda y la cabeza, síntomas que empeoraron durante la noche. Al amanecer del día siguiente, fue encontrado sin vida.
Blanca “N”, esposa de Magdaleno, relató que él le contó cómo los policías lo habían golpeado y despojado de sus pertenencias. La madre del fallecido, por su parte, expresó con temor que sólo supo que su hijo había sido maltratado por los uniformados.
Magdaleno Pérez era un activista comprometido con la búsqueda de su hija, Diana Paloma Pérez Vargas, quien desapareció el 22 de noviembre de 2019. Desde entonces, dedicó su vida a intentar localizarla.
La muerte de Magdaleno Pérez ha conmocionado a los colectivos de búsqueda, en particular al María Herrera, al cual pertenecía. Integrantes de este grupo acudieron al domicilio del activista, pero se abstuvieron de hacer declaraciones. Este caso se suma a la desaparición de Héctor Aparicio Martínez, otro miembro del colectivo, reportado como desaparecido el pasado 26 de enero. Aparicio Martínez buscaba a su hijo, José Aparicio Delgado, quien lleva desaparecido desde el 5 de febrero de 2017.
El fallecimiento de Magdaleno Pérez ha generado indignación y preocupación entre las organizaciones de derechos humanos y los colectivos de búsqueda, quienes exigen una investigación exhaustiva y transparente sobre los hechos.
La presunta implicación de las autoridades policiales en su muerte ha puesto en evidencia los riesgos que enfrentan los activistas en su lucha por encontrar a sus seres queridos y por la justicia en un contexto de violencia e impunidad.