
De la Redacción
En México, cuando una empresa enfrenta dificultades financieras severas y un incumplimiento generalizado de pagos, el concurso mercantil emerge como un salvavidas legal.
Este es el camino que ha elegido TV Azteca para reestructurar sus finanzas y evitar la quiebra.
Ley de Concursos Mercantiles regula este procedimiento judicial, cuyo principal objetivo es preservar las empresas en operación, no liquidarlas. Bajo la supervisión de un juez federal, se busca salvaguardar tanto la viabilidad del negocio como los derechos de sus acreedores.
El proceso se activa ante un incumplimiento generalizado de pagos y comienza con una fase de conciliación. Durante esta etapa, se suspenden los embargos y ejecuciones individuales, y un conciliador es designado para negociar con los acreedores. El objetivo es alcanzar un convenio que permita modificar los plazos, montos o condiciones de pago. Si se logra un acuerdo con las mayorías requeridas por ley, la empresa puede continuar operando; de lo contrario, el proceso podría derivar en la quiebra. Este mecanismo es comparable, aunque con diferencias procesales, al Capítulo 11 en Estados Unidos.
¿Por qué TV Azteca opta por esta vía?
La televisora, propiedad de Ricardo Salinas Pliego, atribuye su situación a una acumulación de presiones estructurales y financieras. Entre los factores clave se encuentran:
- Elevados pagos de licencias al Gobierno federal desde 2018.
- Un significativo pago fiscal realizado por Grupo Salinas al Servicio de Administración Tributaria (SAT) en enero, que impactó su liquidez.
- El efecto de la pandemia de Covid-19 en la inversión publicitaria.
- La transformación del mercado de medios por el crecimiento digital y la intensificación de la competencia por las audiencias.
Situación Financiera Actual
La situación financiera de TV Azteca refleja tensiones prolongadas. Sus acciones están suspendidas en la Bolsa Mexicana de Valores (BMV) desde 2023, debido a la falta de presentación oportuna de sus resultados financieros. El último informe público completo, de diciembre de 2022, registraba una deuda neta de 7 mil 650 millones de pesos, cifra que podría ser mayor actualmente debido a recargos y nuevas obligaciones. Adicionalmente, desde 2017, la empresa enfrenta un conflicto con acreedores estadounidenses relacionado con bonos por 400 millones de dólares que dejaron de pagarse.