
De la Redacción
La fotógrafa estadounidense Carol Guzy, cuatro veces ganadora del Premio Pulitzer, fue distinguida con el World Press Photo 2026 por una fotografía que refleja de manera cruda las consecuencias humanas de la política migratoria en Estados Unidos.
La imagen, publicada por el Miami Herald, muestra el preciso instante en que un migrante ecuatoriano es detenido por agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) al salir de una audiencia judicial. En la escena, sus dos hijas pequeñas se aferran desesperadamente a él, intentando evitar que se lo lleven. El hecho ocurrió en el edificio federal Jacob K. Javits Federal Building, donde Guzy ha documentado durante meses este tipo de operativos.
Minutos después de conocerse el galardón, la fotógrafa expresó el profundo impacto emocional que le causó capturar ese momento. “Las niñas simplemente se agarraban a su padre con tal desesperación que parecía que intentaban evitar que se lo llevaran. Es imposible no sentir el dolor que atraviesa toda la escena”, relató.
Guzy, con más de cuatro décadas de experiencia cubriendo conflictos armados, catástrofes y crisis humanitarias alrededor del mundo, confesó que presenciar estas separaciones familiares en su propio país le genera un impacto distinto. “He fotografiado guerras y crisis en muchos países, pero presenciar esto en mi propio país tiene un peso completamente diferente. Como ciudadana estadounidense, es desconcertante”, admitió.
La fotógrafa señaló que las separaciones familiares son los momentos más difíciles de documentar. “Hay ocasiones en las que todos acabamos llorando, incluso quienes estamos allí trabajando. Escuchar los gritos de los niños cuando ocurre algo así es devastador”, dijo.
Según Guzy, esta práctica de detenciones tras comparecencias judiciales se ha intensificado desde 2025, afectando a muchas personas sin antecedentes penales que acuden a cumplir con sus procesos legales. El jurado del World Press Photo destacó que la imagen condensa en un solo encuadre las repercusiones humanas de decisiones políticas.
La ganadora del premio hizo un llamado sobre el riesgo de que estas escenas se normalicen. “Espero que despierte conciencia. Esto se está convirtiendo en una nueva rutina en Estados Unidos y no debería serlo”, afirmó. Y añadió con preocupación: “Nadie está a salvo aquí”.
Pese al reconocimiento internacional, Carol Guzy insistió en que el verdadero valor del premio recae en las personas retratadas. “El premio es para las personas que aparecen en la imagen. Yo solo estaba allí para ser testigo”, concluyó.