
De la Redacción
Una misión marcada por la esperanza terminó en luto. El desplome de una aeronave de la Secretaría de Marina (Semar) en Galveston, Texas, dejó como saldo la muerte de varias personas, entre ellas un menor de apenas dos años y un médico residente que lo acompañaba en un traslado humanitario.
El niño, identificado como Federico, originario de Escárcega, Campeche, presentaba quemaduras de tercer grado en aproximadamente el 40 por ciento de su cuerpo, tras sufrir un accidente con agua hirviendo. Su condición obligó a gestionar su traslado a un hospital especializado en atención a niños con quemaduras en Estados Unidos, con el respaldo de la Fundación Michou y Mau y en coordinación con la Semar, como parte de una operación del Plan Marina.
En la misma aeronave viajaba el doctor Juan Alfonso Adame González, médico residente del Hospital Agustín O’Horán de Mérida, quien acompañaba al menor durante el trayecto médico. El joven galeno, originario de Tomatlán, Jalisco, perdió la vida en el accidente, lo que provocó una profunda conmoción entre sus colegas y la comunidad médica.
A través de redes sociales, compañeros del hospital donde se formaba expresaron su pesar y destacaron la vocación del médico.
En mensajes compartidos públicamente, resaltaron que su partida “enluta, pero también deja una lección profunda”, al recordar que existen profesionales de la salud que entienden su trabajo como un acto genuino de servicio y entrega al prójimo.
“Hoy se honra no solo al médico, sino al hombre íntegro que eligió estar donde más se le necesitaba”, escribieron.
De acuerdo con la información oficial más reciente, en la aeronave —un King Air ANX 1209 perteneciente a la Secretaría de Marina— viajaban ocho personas. El saldo preliminar indica seis personas fallecidas y dos sobrevivientes.
Entre las víctimas mortales también se encuentra Luis Enrique Castillo Terrones, elemento de la Armada de México, originario de la localidad de El Pantano, en el municipio de Tierra Blanca, Veracruz.
Medios internacionales señalaron que el avión despegó de Mérida, Yucatán, con destino al Aeropuerto Scholes de Galveston, cuando ocurrió el siniestro. Hasta el momento, las causas del accidente no han sido determinadas. Autoridades mexicanas informaron que será necesaria la revisión de la caja negra para esclarecer lo sucedido.
La Secretaría de Marina, mediante un comunicado, expresó su profundo pesar por el accidente y aseguró que mantiene coordinación permanente con las autoridades de Estados Unidos, además de brindar acompañamiento y apoyo a las familias de las víctimas.
Por su parte, la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo envió sus condolencias a los familiares de las personas fallecidas y confirmó que, desde los primeros momentos tras el accidente, el titular de la Semar trabaja en conjunto con la Secretaría de Relaciones Exteriores, con el respaldo de autoridades estadounidenses. La mandataria subrayó que será hasta contar con los resultados de la investigación técnica cuando se puedan establecer las causas del desplome.