De la Redacción
El Papa Francisco ha decidido que cuando fallezca, su funeral será simple y austero, alejado de la pompa y el boato que caracterizan a los funerales papales. En un nuevo rito formal publicado el miércoles, el Vaticano dijo que Francisco renunciará a una práctica centenaria de enterrar al difunto Papa en tres ataúdes uno dentro del otro hechos de ciprés, plomo y roble. En su lugar, el cuerpo de Francisco estará en un único ataúd de madera revestido de zinc.
Además, ha decidido que su cuerpo no será exhibido en una plataforma elevada en la Basílica de San Pedro, como era costumbre con los papas anteriores. En su lugar, los visitantes podrán presentar sus respetos frente a su ataúd, que permanecerá cerrado.
Esta decisión forma parte de su búsqueda de una mayor simplicidad y cercanía con los fieles, y se alinea con su deseo de simplificar los rituales funerarios.
Francisco también ha anunciado que será el primer Papa en ser enterrado fuera del Vaticano en más de un siglo, y ha elegido la Basílica de Santa María la Mayor de Roma como su lugar de descanso final.
Esta iglesia es especialmente significativa para Francisco, ya que es donde tradicionalmente reza antes y después de cada uno de sus viajes al extranjero.
El último Papa enterrado fuera del Vaticano fue León 13, que murió en 1903 y está enterrado en la basílica de San Juan de Letrán de Roma.
Tradicionalmente se habían utilizado tres ataúdes para enterrar a los papas, con el fin de crear un sello hermético alrededor del cuerpo del difunto Pontífice. También permitían enterrar con el cadáver objetos como monedas o documentos emitidos por el Papa durante su reinado.
Con estas decisiones, Francisco busca romper con las tradiciones y formalidades que rodean a la figura del Papa, y acercarse más a la simplicidad y humildad que caracterizan a su pontificado.
Francisco, que cumplirá 88 años el 17 de diciembre, ha sufrido ocasionalmente problemas de salud en los últimos años, pero en los últimos meses se le ha visto mejor.
Ahora utiliza una silla de ruedas debido a dolores de rodilla y espalda, pero realizó dos exigentes viajes al extranjero en septiembre y organizó una importante cumbre de un mes de duración de líderes católicos en el Vaticano en octubre.