
La Redacción
En medio de la conmoción por el fallecimiento de una atleta de Crossfit xalapeña, durante una competencia nacional de Crossfit en la que participaba en Cholula, Puebla, las acusaciones contra los organizadores del evento están inundando las redes sociales, así como la polémica sobre la falta de protocolos de emergencia para este tipo de eventos.
El hecho ocurrió durante el evento, de carácter privado, “Cholula Games con Causa 2025”, el viernes pasado en esa ciudad poblana, donde Nayeli Hernández Clemente, una estudiante de la Universidad Anahuac, campus Xalapa, donde estudiaba la licenciatura en Terapia Física y Rehabilitación y externamente era fanática y coach de Crossfit.
De acuerdo con reportes preliminares, la joven se desvaneció en plena competencia, presuntamente por falta de oxigenación, lo que derivó en un paro cardiorrespiratorio. Pese a los esfuerzos por reanimarla, la atención médica en el lugar fue tardía y, según varios testimonios, insuficiente.
Una de las voces más contundentes en los señalamientos fue la de Daniela López, médica del deporte y amiga cercana de la víctima, quien presenció los hechos y denunció públicamente la ausencia de una respuesta médica adecuada.
“Estuve sola, intentando reanimarla sin el equipo necesario, sin el apoyo mínimo indispensable para luchar por su vida”, escribió López en sus redes sociales. Aseguró que, durante la emergencia, el personal organizador no ofreció asistencia oportuna, y que la única ayuda provino del suegro de Laura.
Daniela criticó que todos los participantes, previamente, deben firmar una ‘responsiva’ para eximir al concurso de responsabilidades, pero los organizadores no cumplen con las medidas de emergencia y atención: “una responsiva no exime a los organizadores de su deber de garantizar condiciones básicas de seguridad. Una responsiva no da permiso de dejar morir a alguien sin hacer nada”, subrayó.
La organización del evento, que tiene una gran convocatoria nacional, emitió un comunicado en el que aseguró haber mantenido contacto constante con la familia de la atleta desde el momento del incidente, sin entrar en detalles sobre los señalamientos en su contra.
El caso ha generado una ola de indignación entre deportistas, entrenadores y profesionales de la salud, quienes exigen condiciones mínimas de seguridad médica en este tipo de eventos. La tragedia ha reabierto el debate sobre la responsabilidad de los organizadores en la protección de los atletas, más allá de los documentos legales firmados por los participantes.