
Ana De la Luz
Diario El Mundo
Con un baño de arroz -como el tradicional acto que se hace con los recién casados- el ondear de las banderolas de Morena, porras y aplausos fue despedido el ex candidato del partido guinda, por la presidencia municipal de Coxquihui, Germán Anuar Valencia “El Napo”, en su tierra natal en la sierra del Totonacapan.
Fueron cientos de personas quienes acompañaron hasta su última morada; en él veían también al aspirante de la alianza Morena y Partido Verde Ecologista de México, con muchas posibilidades de ganar la alcaldía, pero que fue asesinado el pasado martes 29 de abril al concluir el mitin del arranque de su campaña política.
La tierra donde cayó el candidato, su tierra, aún estaba manchada de sangre. En el campo deportivo, motivo siempre de alegría y juegos, las cintas amarillas de cerco policial entorpecen el paso.
El día de los hechos, Germán alcanzó a gritar a la gente que corriera para ponerse a salvo y aunque él intentó llegar a su casa, ubicada a escasos 50 metros del ataque, ya llevaba cinco balazos en el pecho y brazos.
El también líder de taxistas y citricultor cayó herido de muerte, fue trasladado al hospital de Entablaero, en Espinal, pero el mal estado de las carreteras de la región provocó un retraso importante, aunado a la falta de personal médico y equipo especializado para pacientes en estado crítico, lo que le costó la vida y también dejó a seis lesionados según la cifra oficial.
Germán Anuar Valencia “El Napo” fue sepultado en el panteón de la comunidad de El Arenal, donde vivía; el lugar donde comenzó desde abajo vendiendo pollo para llegar a ser uno de los abanderados del partido en el poder, pero que fue privado de la vida justo en el inicio de su campaña, en la misma comunidad donde se dijo que tenía como rival al grupo caciquil de Reveriano Pérez Vega y de los panistas que hoy gobiernan Coxquihui.
La esposa del ‘Napo’ y su hija, se abrazaban desconsoladas. Uno de los hijos de la víctima agradeció a los presentes el acompañamiento, las muestras de afecto y condolencias tras participar en el cortejo fúnebre, incluyendo a un amigo que con el pie herido y vendado narró el terror que vivieron. Quizá la razón por la que ahora nadie se atreve a tomar la estafeta para entrar a la contienda.
En la zona hay poca vigilancia y hasta este miércoles no se tenía conocimiento de que haya personas detenidas por este hecho.