
Antonio Arragán
Diario El Mundo
Atoyac.-El canto de las aves se vio opacado por un ecocidio que acabó con miles de mojarras y otras especies acuáticas.
Las industrias de la región lo volvieron hacer: arrojaron sus aguas residuales al río Atoyac y acabaron con todo.
La tranquilidad de la naturaleza fue interrumpida por la mano del hombre, una cantidad de desechos acabó con la vida acuática de este centro turístico, peces muertos, olores putrefactos y una impotencia por no castigar a los responsables invaden a los habitantes de Rancho Mota.
Aseguran que los responsables de la contaminación están plenamente identificados, pero autoridades de la Secretaría de Medio Ambiente y Comisión Nacional del Agua no hacen nada, lamentó Eleazar Matías, representante vecinal.
Tras un recorrido por zona, se percibe que la corriente del agua es de color café, el aire lleva un olor putrefacto de todos los animales que murieron por las descargas de aguas residuales, afectados informaron que esta vez la contaminación que arrojaron las industrias alcoholera y azucarera, acabaron no solo con el medio ambiente, sino también con su patrimonio, ya que algunos contaban con criaderos de mojarras que murieron por las descargas de residuos.
Pese a la gravedad del problema y que cada año se repite, hasta ahora ninguna autoridad a nivel estatal o federal ha emitió un pronunciamiento, mientras tanto vecinos temen que en cualquier momento las factorías arrojen nuevamente sus desechos y que nadie se haga responsable.