
De la Redacción
Fortín. - El cuerpo de Pablo permaneció casi 9 horas en el Servicio Médico Forense (Semefo) y no fue por desinterés, pero su familia no fue notificada de manera inmediata, a pesar de que todo ocurrió a menos de 200 metros de su casa.
Pasaba la media noche. Pablo fue a cenar con su hermana y regresaron a su casa, ubicada sobre el callejón de la calle 1, entre las avenidas 4 y 6.
Minutos después, Pablo salió nuevamente, aparentemente a comprar en una tienda de autoservicio cercana y fue en ese tramo donde fue interceptado por los policías.
Era una inspección "de rutina", pero uno de los policías sacó su arma y la detonó, provocando una muerte que no impactaría a los fortineness hasta unas horas después.
Los padres de Pablo no se habían percatado que él había salido nuevamente, después de regresar con su hermana. Todo parecía normal.
Tras el disparo, los policías acordonaron inmediatamente, evitando que cualquier persona o vehículo pasara por la zona.
El levantamiento del cuerpo fue rápido. El responsable fue desarmado y entregado por sus propios compañeros a las autoridades.
Era Pablo
Eran casi las 9 de la mañana y el personal del Semefo se comunicó con los familiares de Pablo, quienes pensaban que él seguía en la casa, pero confirmaron que no era así, y entonces, una hora después, salieron lastimosamente de las instalaciones luego de confirmar que se trataba de Pablo.
Existe un proverbio popular qué dice: "La juventud tiene un brillo que se apaga con la experiencia, pero la experiencia tiene una luz que nunca se apaga", pero un arma en las manos equivocadas, apagó la chispa de Pablo.
A sus 19 años, Pablo dividía su tiempo : un trabajo de medio día, la universidad y el boxeo amateur, actividades que muy pocos jóvenes practican.
Hoy solo queda reclamar justicia. Primero fueron familiares, amigos y conocidos de Pablo, pero ahora son muchos fortinenses quienes se unen a la pena que dejó la muerte de Pablo Ortigoza.
El elemento responsable permanece a disposición de un juez de control y solo resta esperar el resultado de las audiencias, en el penal de La Toma, Amatlán.
Miembros del Gimnasio de Boxeo Olímpico, Cazadores, compañeros de escuela y hasta usuarios de las redes sociales manifestaron desde la molestia, hasta el dolor que dejó la "revisión de rutina" hacia Pablo.
Uno de ellos, identificado como Juggernaut, publicó en su cuenta de Facebook lo siguiente : Su nombre era Pablo Ortigoza. Un joven de 19 años que estudiaba la universidad, trabajaba para pagar sus estudios y aparte era boxeador amateur. Le arrebataron la vida a unos metros de llegar a su casa por el mal actuar de los elementos policíacos en esas ´revisiones de rutina arbitrarias´ que tiene nuestro municipio, descanse en paz nuestro compañero y amigo y le deseamos pronta resignación a su familia ante esta injusticia. Te vamos a extrañar hermano…”