Antonio Arragán
Diario El Mundo
Región.- La carretera federal Rancho Trejo-Cuitláhuac se ha convertido en uno de los tramos más peligrosos, con numerosos accidentes y pérdidas de vidas humanas.
Los acotamientos parecen un cementerio debido al gran número de cruces y lápidas que recuerdan a las personas fallecidas en percances.
El último accidente ocurrió el 1 de enero, dejando al menos tres personas sin vida. Según Fidel Rodríguez, jefe de Protección Civil de Amatlán, la carretera es complicada debido a la falta de señalamientos viales y a que algunos conductores rebasan en curvas. Algunos consideran que se trata de una carretera de "respeto" por los múltiples percances registrados.
Durante un recorrido por el tramo Rancho Trejo-Cuitláhuac, se contabilizaron más de 70 cruces y lápidas de personas fallecidas en accidentes en ambos carriles.
En la comunidad de Venta Parada, municipio de Amatlán, donde han ocurrido choques y accidentes con consecuencias fatales, se observó la falta de señalización y reductores de velocidad por parte de la Secretaría de Comunicaciones.
Según autoridades de Protección Civil de los municipios de Yanga, Cuitláhuac y Amatlán, se atienden un promedio de 20 accidentes al mes en este tramo carretero, con hasta dos personas fallecidas. El principal problema es la circulación a exceso de velocidad, conducir cansado o en estado etílico, además de las malas condiciones de la carretera.