Antonio Arragán
El Mundo de Córdoba
Región.-Piñateros de la zona se preparan para colorear la tradición de romper este artículo en las posadas y reuniones familiares, aseguran que afortunadamente es una costumbre que continúa vigente.
De acuerdo con Judith Segura, artesana de la región de Yanga, dijo que cumplió 25 años elaborando piñatas para toda clase de eventos, pero en estos días las de siete picos que representan los pecados capitales del ser humano registran gran demanda.
Indicó que para evitar saturarse de trabajo empiezan a fabricarlas desde octubre, las guardan y pintan para que no pierdan el color, actualmente las venden entre 90 y 150 pesos según el tamaño, pues consideró se trata de mercancías que en fiestas de fin de año se convierten en productos de alta demanda.
Aunque cada vez son menos piñateros que se dedican a esta actividad en la zona, dijo que es una tradición que se niega a morir, ya que es una costumbre reunir a las familias estos días para romper la piñata en Navidad y Año Nuevo.