
De la Redacción
Córdoba, Ver.— Entre aplausos, emociones a flor de piel y una atmósfera cargada de música, el Festival Internacional de Jazz en Córdoba (FIJCO) bajó el telón de su décima edición consolidándose como uno de los encuentros culturales más importantes de la región. El escenario del Centro Cultural Casa Baltazar fue testigo de un cierre memorable, encabezado por las voces de Manu Estrach y Magali Datzira, quienes compartieron escena con Luis Calatayud “Kalata Sax”, alma y motor de este proyecto musical.
La presentación final marcó también el término de la gira de estos artistas por México. La noche del sábado 20 de diciembre quedó grabada en la memoria del público cordobés gracias a un concierto íntimo y poderoso, donde el jazz dialogó con la zamba argentina y la sardana catalana, creando una experiencia sonora poco común y profundamente emotiva.
A lo largo de sus diez ediciones, el FIJCO ha reunido a figuras de talla internacional que han expandido las fronteras del jazz al fusionarlo con géneros folclóricos, románticos e incluso electrónicos. Por sus escenarios han pasado artistas como Henry Cole, baterista puertorriqueño que se presentó en el Teatro Manuel Suárez; Adrián Terrazas, saxofonista ganador del Grammy; Karen Souza, Paté de Fuá, Calacas Jazz Band, Edgar Dorantes y Mar de René, entre muchos otros. El festival también apostó por la formación musical con masterclass impartidas por la Orquesta Nacional de Jazz de México.
Momentos inolvidables han marcado la historia del FIJCO, como la presentación de Fandango at the Wall junto a la Tonatiuh Jazz Orchestra y Conga Patria, acompañados por el talento del músico cordobés Fernando “El Árabe” Guadarrama. A esto se sumaron conferencias que enriquecieron el diálogo cultural y acercaron el jazz a nuevos públicos.
Más allá de los conciertos, el festival ofreció talleres, charlas, exposiciones de jazz y pintura, utilizando como sedes espacios emblemáticos como la Calle del Arte, la Ex Hacienda San Francisco Toxpan, el Museo de Arte del Estado de Veracruz en Orizaba y el parque 21 de Mayo. Estos recintos se transformaron en puntos de encuentro para la creatividad y la exploración sensorial, abiertos a personas de todas las edades.
Para Córdoba, el FIJCO ha sido una plataforma que ha proyectado el nombre de la ciudad a nivel nacional e internacional, fortaleciendo su identidad cultural y reafirmando su lugar en la agenda artística del Pueblo Mágico. Este décimo aniversario representa, además, un reconocimiento al trabajo, la constancia y la pasión de su fundador, Luis Kalatayud, quien ha logrado consolidar una escena musical viva y dejar en alto el nombre de Córdoba a través del jazz.