Ana De la Luz
Diario El Mundo
Si eres víctima de una picadura de la chinche besucona, sobre todo en esta época de calor ¡atiéndete!, ya que, es causante de la enfermedad de Chagas, la cual, de no ser tratada a tiempo puede causar problemas al corazón y convertirse en una secuela mortal, alertó el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) en Veracruz Sur.
La chinche besucona mide aproximadamente 2.5 centímetros, tiene una tonalidad café y gusta de alimentarse de sangre, mordiendo alrededor de los labios y en zonas expuestas como: piernas y brazos, cuando la persona duerme y causa inflamación de aproximadamente cinco centímetros; su proliferación se da durante todo el año, aunque especialmente en temporadas con clima cálido.
Así lo dio a conocer, el instituto a través del coordinador de Información y Análisis Estratégico (CIAE), doctor Víctor Manuel Hernández Santiago, en el marco del Día Mundial de la Enfermedad de Chagas, donde detalló a la población sobre ese padecimiento y su sintomatología,
“Esta enfermedad es trasmitida a los seres humanos y mamíferos por el parásito Trypanosoma cruzi, esto por las heces y la orina de las conocidas chinches besuconas, afectando principalmente a poblaciones rurales o vulnerables de difícil acceso a servicios básicos como: agua, drenaje, limpia pública, etcétera, en América Latina, donde estamos incluidos”, precisó.
Explicó que, además del contacto con la materia fecal de las chinches infectadas, la enfermedad de chagas se trasmite también por transfusión sanguínea; de madre a hijo durante el embarazo; por el consumo de alimentos contaminados y por trasplantes de órganos, tejidos infectados y malas prácticas de laboratorio.
“Al inicio de la enfermedad se pueden experimentar síntomas leves como: fiebre, fatiga, dolor de cuerpo, dolor de cabeza, diarrea, vómitos, sarpullido y parpados hinchados. Sin embargo, si no se trata se presentan problemas como: arritmia severa, dilatación del corazón, y dilatación del esófago o del colon, que causa dificultades para comer o para evacuar”, destacó el epidemiólogo.
Hernández Santiago señaló que, este vector vive en los alrededores de las viviendas, especialmente en grietas, ranuras y huecos de paredes y tejados de casas y estructuras exteriores como gallineros, corrales y almacenes, debajo de diversos objetos o entre la basura, donde permanecen ocultas en el día y salen por las noches para alimentarse de sangre.
“La mejor manera de cuidarse es mediante la prevención, hay que, fortalecer la cultura de entornos saludables, higiene y limpieza en casa, hacer uso de insecticidas y de mosquiteros, tener precaución cuando se realicen actividades al aire libre y evitar que los animales domésticos duerman en la misma cama del dueño”, concluyó.